jueves, 6 de octubre de 2011
UN PASO NATURAL
Después de algún
tiempo donde la transición laboral y apuesta empresarial me ha ocupado la mayor
parte del este, creo apropiado
reflexionar sobre algunos asuntos que entiendo de interés en la esfera de la
convivencia ciudadana.
Lo primero las
disculpas, puesto que he decidido no comprometerme a publicar asiduamente en
este espacio por motivos laborales y evitaré a su vez crear intereses sobre
futuros artículos anulando el encabezado “próximamente”.
En segundo lugar
gracias; gracias a aquellos que en el encuentro de la calle, con cercano
susurro me animan a escribir sobre los asuntos que en la intimidad valoramos
pero que ninguno llevamos a fin en una ágora constructiva. Gracias a aquellos
que visitan este espacio en busca de la lógica reflexión más o menos acertada y
gracias a aquellos curiosos, del querer “saber y referir que no criticar”,
colman la estadística buscando algo nuevo. Quiero dejar claro por otra parte
que no expongo para ser alabado, no me dedico ni al bien escribir ni expresar, me basta con la satisfacción de dejar
constancia en alto.
Hoy que tengo un hueco no
quiero dejar en la indiferencia los últimos acontecimientos ocurridos en este
peculiar pueblo. Créanme, la indiferencia es uno de los síntomas del interés
por algo.
El ciudadano que ha
confiado y confía en un programa y/o en un equipo de trabajo lo hace entre
otras razones de peso por convencimiento o por necesidad.-Aclaro, lo mío es
convencimiento.- Está en la lógica de la responsabilidad personal y en el
vitarum de todos, el tomar la decisión más adecuada en busca de un futuro mejor
allí donde las decisiones tienen mayor incidencia política, económica y social,
allí donde las decisiones nos repercuten a todos, allí donde el interés general
afecta al común de los ciudadan@s de Albaida.
Estoy muy lejos de
esa corriente que afirma por conveniencia, afinidad y convencimiento que la
dimisión puede valorarse como una traición a la confianza de los albaidejos que
apostamos por ese equipo de representantes. Es un paso natural que cualquier
individuo responsable sabe dar a tiempo por motivos personales o por
justificada responsabilidad en otras esferas públicas. Entiendo que en la
política, la confianza no se concede a una persona en concreto, ni a un
principio único, ni a un gesto ni a un solo acto, se concede a un conjunto de voluntades
compendiadas en un programa o al grupo conformado por once voluntarios
dispuesto a trabajar por los demás. Cuando pasen cuatro años decidiremos si el
grupo ha llevado a cabo el programa.
La persona que no se
sienta capaz de ocupar la responsabilidad debe dejar paso, y dedicarse a aportar
desde sus posibilidades. No lo critico, lo aplaudo por ser sincero y honesto. No
me cabe la menor duda de las buenas intenciones del elegido, que no debería
confundir la voluntad con la justa aplicación de las normas. Espero muchas
cosas de esta nueva etapa, al margen del cumplimiento del ambiguo programa,
entre estas que la relación con los ciudadanos sea más natural y armoniosa.
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