viernes, 3 de diciembre de 2010
El sentido común y la profesionalidad.
Nadie nace sabiendo, desde luego; pero hay momentos en los que siendo rigurosos, debemos apreciar que estamos en lo correcto, que hacemos bien tomando determinadas decisiones.
Si somos sinceros, admitamos que no siempre se pueden cumplir las promesas, ya sea como individuo o en el colectivo. Digo esto no para designar culpables ni mirar hacia atrás, sino para entender cómo se ha llegado a esta situación, de modo que se eviten errores presentes y con ello se contribuya a la consecución de aquellas ilusionantes propuestas electorales que en Albaida se hicieron.
Es cada día más preocupante la falta de comunicación mostrada por los compañeros que nos gobiernan en este pueblo. No les pido que sean audaces profesionales de la comunicación que vistan de colores las palabras, ni que ejerzan de cazadores con envenenadas flechas propagandísticas, les ruego que mantengan informados de los logros y de los fracasos alcanzados.
Con este sencillo ejercicio todo sería más claro, riguroso y comprensible para el común de los vecinos, entraríamos en un estado de relación público-social indudablemente más beneficioso para todos.
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